Conducir hacia lo desconocido
La mayoría de los visitantes de la Costa Blanca se detiene en los sitios obvios — el puerto de Alicante, el casco antiguo de Altea, la playa de Benidorm. La verdadera ventaja de tener coche aquí es la libertad de salir de la ruta marcada.
A cuarenta minutos hacia el interior desde Torrevieja se llega a las salinas de La Mata, donde los flamencos se alimentan al amanecer sobre el agua rosada. Una hora más al oeste y el paisaje cambia hacia la Sierra de Crevillente — crestas calizas, almendros, pueblos donde el tiempo va más lento que en la costa.
Sal de la AP-7 en cualquier punto entre Alicante y Valencia y encontrarás carreteras que serpentean entre naranjales, junto a torres vigía abandonadas, hasta calas a las que no llegan los tours organizados.
Un coche de alquiler te da exactamente eso — la opción. Puedes pasar el día en la playa con todo el mundo, o estar en una carretera de montaña a las nueve de la mañana y volver para cenar. Así es lo desconocido aquí. No queda lejos. Está justo pasada la salida que sueles ignorar.
